GUILLERMO LUIS COVERNTON

Propuestas de estudio del Dr. Guillermo Luis Covernton: Economía – Políticas Públicas – Libertad – Humanismo Cristiano

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Macri, la ilegitimidad de las retenciones a la soja y la obra pública en Santa Fe: La verdadera historia.

El presidente Macri parece estar tomándose en broma al sector productivo más dinámico del país.

Parece ignorar que si derogara inmediatamente esa injusta gabela, el sector privado asignaría muchísimo mejor estos recursos que lo que un grupo de ignorantes burócratas puede intentar.

Todo esto, agravado encima por la poca claridad que ha exhibido la obra pública nacional en estos últimos 12 años, y que este gobierno no ha podido ofrecer ni siquiera indicios de haber cambiado o  mejorado.

El presidente Macri debe agradecer a Dios que el Brigadier General Estanislao Lopez murió hacen casi ciento ochenta años. Y que actualmente la provincia se encuentra gobernada por una gavilla de aprovechados, que lejos de defender los intereses de sus ciudadanos, están pensando mucho más en como lograr apoyos políticos y en hacer olvidar al electorado que incumplieron con su deber de transparencia al no recontar nuevamente los votos, durante las últimas elecciones, frente a las acusaciones de fraude que les llovieron por segunda vez en 4 años.

Es de esperar que el proceso democrático se encargue de limpiar la provincia de estos indignos traidores que no merecen ni por un instante seguir ocupando el sillón de quien fuera una de las figuras más excelsas del federalismo y el primer gobernador de Santa Fe. Y que dotara a la provincia de su primer constitución. Que fue además la decana entre todas las provincias argentinas. Lo antes posible y con la misma vehemencia del sablazo lanzado a degüello por nuestro prócer máximo en los duros traces de La Herradura, Barrancas o Cepeda. En bien del federalismo y de la nación toda.

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Inflación: La Batalla del Siglo XX

El Dr. Covernton expone una charla de introducción a la problemática de la inflación, inversiones, gasto público y política monetaria.

 

Argentina: La renegociación de su deuda externa, el levantamiento del default y las exportaciones de soja

Publicado el 1/3/16 en: https://eseade.wordpress.com/2016/03/01/argentina-la-renegociacion-de-su-deuda-externa-el-levantamiento-del-default-y-las-exportaciones-de-soja/

 

En el día de ayer, el gobierno argentino logró cerrar un acuerdo con los fondos de inversión que detentaban el mayor porcentaje de la deuda argentina impaga. La negociación implica una quita del 25 % sobre los reclamos pretendidos por los acreedores. De este modo se resuelve el 85 % de las reclamaciones que restaban sobre la deuda.

Este acuerdo, que está pendiente de aprobación parlamentaria argentina, implicaría, de hecho, la re apertura de los mercados internacionales para la deuda soberana del país.

El deudor tiene un plazo, para pagar el monto acordado de 4.653 millones de U$S, que expirará el 14 de abril del corriente año. Es decir en aproximadamente 45 días.

Previamente, el congreso nacional debe levantar la llamada “Ley Cerrojo” y la “Ley de pago soberano”, que operan como trabas a cualquier acuerdo.

Para cualquier ciudadano, resulta extremadamente complicado cuantificar la importancia de semejante monto. Es muy difícil hacerse una idea de cuanto esfuerzo implica reunir la mencionada cantidad de millones de dólares.

Un productor agropecuario promedio, se sentiría tentado, para tomar conciencia de la magnitud del esfuerzo de pago, a relacionar los 4.653 millones de U$S con el precio interno del cultivo líder del país, la soja.

El precio de la oleaginosa opera en aproximadamente los 210 U$S la tonelada. Esto quiere decir que se necesitarían unos 22.157.000 toneladas para reunir la mencionada cifra.

Pero este cálculo sería engañoso, por dos motivos:

El primero es que el precio interno de la soja, de 210 U$S la tonelada es una ficción. Es el producto de la aplicación un impuesto de exportación de 30 % ad valorem, sobre el verdadero precio internacional del producto. Es decir que, en realidad, si la argentina destinara solamente 15.510.000 toneladas del grano, comercializados a un precio internacional de unos 300 U$S por tonelada, se lograrían reunir los necesarios 4.653 millones de dólares, para saldar la deuda.

Pero este cálculo también es engañoso, por un segundo motivo: La deuda es del estado argentino. Y la soja es de los productores. La deuda es pública. La cosecha es de propiedad privada. Algo que no debemos dejar de enfatizar, pese a lo evidente, porque algunas mentes trasnochadas, como las del delirante ex ministro de economía y actual embajador ante los EE.UU.,  Martín Lousteau lo olvidaron o pretendieron ignorarlo.

A nadie puede escaparse que la pretención de fijar “retenciones móviles”, es decir un gravámen confiscatorio que podría haber oscilado conforme el precio de la oleaginosa aumentara en los mercados internacionales, responde a un enfoque conceptual análogo al de las regalías por exportaciones de petróleo.

Y aquí se debe volver a puntualizar que, si bien el petróleo es considerado del estado, (en cuyo caso no se puede hablar de confiscación), la soja es de los productores. No hay ningún justificativo ni legal ni político que pueda explicar tal discriminación, a empresarios que tributan, además, todos los mismos impuestos que cualquier otro empresario.

Entonces, el lector se preguntará cual es la respuesta más atinada para poder cuantificar con que esfuerzo y a cargo de quienes estará el problema de saldar esta deuda. Pueden haber varias respuestas. Pero nosotros queremos ofrecer una absolutamente inatacable.

Si consideramos la diferencia de precio entre el valor que reciben los exportadores argentinos por la oleaginosa, de aprox. 300 U$S/Ton, con el que percibe el productor en el mercado interno, de los mencionados 210 U$S/Ton, veremos que cada tonelada de soja tributa unos 90 U$S por derechos de exportación. Es decir el 30 % de los 300 U$S a los que cotiza en los mercados internacionales

Y con la vista puesta en estos números podemos afirmar que si el país exportara 51.700.000 millones de toneladas de soja, los derechos de exportación que el estado percibiría de los productores ascenderían exactamente a la cifra adeudada, de 4653 millones de U$S.

Las estimaciones más razonables y profesionales cifran las expectativas de producción de soja, para esta campaña que ya se inicia y que finalizará su recolección en apenas dos meses, en una producción estimada de 58.000.000 de toneladas. Si el precio internacional se mantuviera, esto rendiría a las arcas del estado una suma de 5.220 millones de U$S.

Ahora sí estamos en condiciones de entender porque no se han derogado al 100 % los derechos de exportación que gravan la oleaginosa. Un impuesto inequitativo, discriminatorio y abusivo, que durante una década descapitalizó las empresas agropecuarias, con la complicidad de una cotización mentirosa de la divisa, que operaba como otro impuesto encubierto. Es de esperar que esta ignominia sea rápida y definitivamente removida del sistema fiscal argentino. Para no volver jamás.

Por lo pronto, se puede afirmar que los productores agropecuarios que cultivaron soja en la presente campaña serán, una vez más, quienes cargarán sobre sus hombros con la tarea de solucionar los desmanejos y los caprichos de la horda de energúmenos que gobernaron a la nación durante la pasada “década pérdida”. Una vez más.

Un grupo de exitosos empresarios que desarrollaron sistemas de producción innovadores, un cultivo que no existía en el país hacen apenas 50 años. Y que financiaron además, con el diferencial arancelario entre exportaciones de aceite, harina y grano, la capitalización de una industria que es la más grande del mundo en ese rubro. Pero que no les pertenece, porque les fue confiscada.

No debemos permitir que las nuevas generaciones, o que las personas del ámbito urbano, que ignoran estas arbitrariedades impositivas y esta confiscación ignominiosa, olviden a cargo de quienes estuvo lograr que la Argentina vuelva a tener abiertas las puertas a los mercados internacionales de crédito.

Especialmente, cuando desde los mismos sectores del espectro político que movilizaron esta esquema fiscal aberrante, lluevan, en los próximos días, críticas de tono airado, pretendiendo victimizar a sectores que no han aportado ni aportarán nunca a la solución de los problemas de la república.

 

Europe We’re With You: Don’t Give Up Your Liberal Values

Publicado el 3/12/15 en: http://blog.panampost.com/guillermo-covernton/2015/12/03/europe-were-with-you-dont-give-up-your-liberal-values/?utm_content=buffer7ee45&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

 

Not an Inch to Islamist Terrorists

Across the world, people have responded to the coordinated terrorist attacks in Paris with condolences, sorrow, and pain. But the carnage has also sparked criticism of migration policies, gun control, civil rights, national security, and borders.

It must have been terrifying: teenagers running through streets, restaurants, and theaters with military-grade automatic weapons and bombs, murdering people in cold blood that they had never met.

It begs the question: why?

Just like scientists can only defeat diseases that they have studied, we can only face the threats that we know and understand.

Economists study human action: we try to understand why people behave the way that they do; how they make subjective valuations; and what incentives and goals they have.

The goal of the Paris terrorists was not to simply kill as many people as possible or somehow influence public opinion. Their real targets were the country’s institutions, France’s government, so they can force a democracy to act differently.

They are trying to put a nation on her knees and force her to comply with Islamistdemands. It’s extortion, pure and simple. Their message is clear: if you do not change your laws, the attacks will continue.

Who were the attackers? The Islamic State, an organization that has tried to occupy as much territory as it can in Asia, Africa, and even Europe. They seek to impose the shari’a, a set of Islamic laws that regulate the most intimate aspects of life, dictating how people must live, learn, value and treat women, trade, worship, and other more menial customs that are equally invasive.

In sum, they are a ruthless armed band who have no respect for a country’s laws and moral codes. Financed and trained abroad, they have one goal: to obstruct the democratic decision-making process and infringe upon individual rights, the hallmarks of our western values.

The strategy is to divide and undermine the legitimacy of the governments they target.

They try to generate public reactions toward policies that, up to the point of the attacks, had been widely accepted: the rule of law, a constitutional republic, and western Christian values. For example, the tolerance of foreigners, the acceptance of differences, debate and respect for dissent, freedom of religion, education, and expression, and the right to raise your children how you see fit: they have none of it.

Wherever they rule through force, they destroy other faiths, plunder the population, and sell the women into sexual slavery to placate the mercenaries.

Europe is concerned, surprised, and perplexed. They could not have anticipated these attacks.

We have a  moral duty to support the European public, help them, and make them realize what they are facing. When Latin America and Africa both suffered from the guerrilla threat in the 1960s and 1970s, educated and progressive Europeans did not understand us.

Totalitarian governments trained and equipped the murderous guerrilla with funds collected at gunpoint in countries with no democracy, republican values, or individual rights. While Marxism sought to extort and enslave our continents, Europe stood by, indifferent, if not complicit.

Let’s not commit the same mistake. Let’s help them understand and overcome this threat.

The Americas can show them the way. The best of our democratic republics and liberal constitutions, coupled with respect for different cultures and religions, can help shake off the fear.

The tools of Islamism are nationalism, xenophobia, intolerance, summary trials, and the closing of borders and trade — all values which are very prevalent in the Old World.

We must help Europe find its way and understand the liberties that their traditions, history, and culture have bestowed upon them.

What makes us democratic citizens is our blunt and full support for our constitutions’ underlying principles, the undeniable values of freedom, equality before the law, and respect for democratic institutions. These are values that have and will continue to rule these lands.

That is the only lesson the Americas can give to end terrorism.

América le da una mano a Europa en su momento más difícil

Publicado el 13/11/15 en: http://esblog.panampost.com/guillermo-covernton/2015/11/18/america-le-da-una-mano-a-europa-en-su-momento-mas-dificil/?utm_content=buffer6d3f2&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

 

 

Mostremosle el camino y ayudémoslos a entender lo que sus tradiciones, historia y costumbres les han negado a lo largo de la historia

La sucesión de hechos de sangre, sincronizados y coordinados, que sufrieron el pasado viernes, 13 de noviembre, los parisinos ha generado una ola masiva de manifestaciones públicas. Condolencias, lamentaciones, expresiones de piedad y de dolor. Pero también críticas a políticas migratorias, de control de armas, cuestionamientos a la vigencia de los derechos civiles y a políticas de seguridad y de integración internacional, entre muchas otras.

La situación se mostró dantesca: jóvenes de entre 15 y 18 años, corriendo entre el público con armas automáticas militares y bombas, en restaurantes, teatros, estadios deportivos y las calles, asesinando indiscriminadamente a personas que ni siquiera conocían y contra las que no tenían ningún motivo personal para segar sus vidas.

La pregunta obligada es ¿por qué?

Sólo podemos enfrentar las amenazas que conocemos y entendemos. Del mismo modo que el científico sólo puede vencer a la enfermedad que ha estudiado

La verdadera materia de estudio del economista es la acción humana. Entender por qué los hombres actúan del modo en que lo hacen. Cómo operan las escalas de valores subjetivas de cada individuo, los incentivos y la elección de medios y fines.

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Todavía no hay ninguna explicación posible para justificar los ataques terroristas del Estado Islámico ocurridos en París. (Twitter)

Las personas que actuaron ayer en París no buscaban matar a las personas que murieron, ni influir en su voluntad de modo alguno. Buscaban atacar las instituciones, al Gobierno de un país, y torcer su voluntad, obligando a un Gobierno elegido de forma democrática a actuar de una manera diferente. Pretenden poner de rodillas a una nación entera y obligarla a cumplir con la voluntad de los atacantes islamistas. Su accionar es extorsivo. Su advertencia es clara: si no cambian sus políticas, seguiremos atacando.

¿Quiénes son los atacantes? El Estado Islámico, una organización que pretende ocupar el territorio de la mayor cantidad de países que pueda. En Asia Menor, África y aún en Europa. Para imponer allí la sharía, la ley islámica, un cuerpo de normas que se inmiscuye en los aspectos más íntimos y personalísimos de los seres humanos, condicionando su forma de vida, su educación, la forma de educar, tratar y valorar a la mujer, las ramas del comercio que se han de permitir, las religiones que se han de practicar (sólo una) y un sinnúmero de costumbres mundanas mucho menos relevantes, pero que afectan de igual modo la individualidad y la autonomía de la voluntad.

En definitiva, una banda armada, sin piedad, ni respeto por las normas de conducta y las leyes libremente aceptadas y elegidas por el país, asesina, amenaza y extorsiona, para imponer su voluntad a una nación soberana. Financiados y entrenados desde el exterior. Con el claro objetivo de afectar los mecanismos de decisión democrática y los derechos individuales de los ciudadanos, que son inherentes a la persona humana, por su condición de tal, y cuyo reconocimiento caracteriza a nuestra cultura y valores.

La táctica apunta a dividir, socavar los cimientos de legitimidad del Gobierno de los países a los que atacan. De esta manera, pretenden generar reacciones frente a políticas que, hasta los ataques, eran masivamente aceptadas, en un contexto social donde impera el Estado de derecho, la república democrática y los valores de occidente cristiano.

La tolerancia al extranjero, la aceptación de las diferencias, la discusión y respeto por el disenso, la libertad de culto, de comercio, de educación, de prensa y de educar a los hijos como sus padres lo consideren mejor son algunos ejemplos.

Nada de esto es aceptado por los atacantes. En los territorios donde se han impuesto por la fuerza de las armas, el saqueo de las riquezas de los invadidos es la fuente de financiamiento, las mujeres de los sometidos son una mercadería para sobornar a sus mercenarios apátridas, los lugares de culto y las costumbres religiosas son borradas y su reivindicación es causa de martirio.
Europa está consternada, sorprendida y perpleja. No lo esperaban ni lo conocían.

Nuestro deber moral es apoyarlos, ayudarlos y hacerles entender. Cuando América Latina y África sufrieron la misma amenaza, en las décadas de 1960 y 1970, la Europa culta y progresista no nos comprendió. Guerrilleros asesinos eran entrenados y equipados en países totalitarios, con fondos conseguidos mediante la confiscación y el saqueo de países oprimidos, en donde no existía ni la democracia, ni la república, ni los derechos individuales. Y mientras la prédica marxista buscaba extorsionar y esclavizar a nuestros países Europa se mostraba indiferente, sino cómplice.

No cometamos el mismo error. Ayudémoslos a entender y a superar la amenaza.

Sólo los americanos podemos mostrarles el camino. Sólo nuestras repúblicas democráticas, nuestras constituciones liberales, nuestro respeto por las costumbres, religiones y formas de vida diferentes pueden ayudar en este trance espantoso.

Los nacionalismos, la xenofobia, la intolerancia, la condena previa al inocente, el cierre de las fronteras y el comercio son las herramientas del islamismo. Todas costumbres y disvalores muy difundidos en la vieja Europa. Un continente que empezó a mirar con cierto interés a los valores de la América que se emancipó mucho antes que ellos de ese yugo, y con éxito, sólo cuando las dos mayores guerras que jamás vio el mundo los dejaron exhaustos y aterrados.

No cometamos el mismo pecado. Mostrémosle el camino. Ayudémoslos a entender lo que sus tradiciones, historia y costumbres les han negado.

Lo único que hace a alguien ciudadano de una de nuestras democracias, es la adscripción sin ambages ni reservas a los valores de nuestras constituciones. La aceptación incuestionable de los valores de la libertad. La sumisión absoluta al imperio de la ley, es decir el estado de derecho, y el respeto por las instituciones democráticas. Para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los que quieran poblar nuestro suelo.

 

Cómo puede recuperar Argentina el rumbo económico perdido

Publicado el 13/11/15 en: http://esblog.panampost.com/guillermo-covernton/2015/11/13/como-puede-recuperar-argentina-el-rumbo-economico-perdido/#.VkYmhkRq6Xc.twitter

 

El Gobierno no puede echar mano del dinero de terceros, y debe recuperar los superávit fiscales para lograr un incremento de las reservas.

El Banco Central se ha convertido en una caja chica de intereses políticos. (Radio Premium)

El Banco Central se ha convertido en una caja chica de intereses políticos. (Radio Premium)

Las reservas del Banco Central argentino se están agotando. Ese uno de los comentarios más escuchados a partir de los diversos análisis y comentarios sobre la composición de la cartera del Banco Central. Esto genera preocupaciones sobre qué herencia va a recibir el próximo Gobierno, que asumirá el 10 de diciembre.

La preocupación es muy genuina, si recordamos que la conducción saliente (en una república), solo ha debido ser el administrador de esas reservas y no podía ni disponer de ellas a su antojo, ni dilapidarlas, cosa que evidentemente ha ocurrido.

El nivel de reservas, como sostiene el consultor económico y financiero Miguel Ángel Boggiano, refleja un estado de virtual quiebra de la entidad, ya que se han utilizado, incluso, fondos de terceros. Y el remanente carece de liquidez.

A efectos de poder atribuir responsabilidades quiénes han llevado a la entidad a tal estado de quiebra resulta de gran interés determinar estos montos a la brevedad y con precisión.

Pero una vez clarificado este asunto, que es solamente materia de pericia contable, solo un tema de auditoría, lo que importa y abruma a la mayoría de los ciudadanos es cómo se gobierna frente a esa situación, y qué angustias y privaciones le corresponderán a la ciudadanía ante esta debacle.

Es necesaria una cuota de sentido común.

Un banco central puede enfrentar tres situaciones: perder reservas, mantenerlas, o aumentarlas. La primera hipótesis es la que ha experimentado Argentina durante el último año bajo la presidencia de Cristina Kirchner. Pero dejemos de lado, por un rato, a la primera, porque, como cualquier honesto padre de familia puede darse cuenta, es insostenible en el largo plazo.

El máximo poema argentino, Martín Fierro de José Hernández, describe lo absurdo de plantearse el objetivo de perder reservas en forma crónica, porque “no hay plazo que no se cumpla ni tiento que no se corte”.

Tal política solo puede encontrarse en una administración que abandona el poder vapuleada por el esperable resultado de su propia falta de idoneidad y de honestidad. Entonces solo nos queda por asumir que un futuro Gobierno —con cuatro, y hasta ocho años por delante— decidirá tomar al toro por las astas.

El próximo presidente no podrá disponer de las reservas para pagar deuda o intereses, hasta que no logre recomponerlas con fondos de propiedad del Estado, algo que solo se puede lograr con superávit fiscal.

Entonces, ¿cómo se gobierna con un banco central que mantiene sus reservas o las incrementa? La respuesta es sencilla: el Gobierno no necesita utilizar las reservas del Banco Central para su normal funcionamiento. Las reservas de divisas del Banco Central no son la tesorería del Poder Ejecutivo.

El Gobierno paga gastos corrientes con los pesos que recibe por el cobro de impuestos domésticos. Las reservas de divisas del Banco Central solo se necesitarían disponer para amortizar deuda externa, o para el pago de los intereses de deuda.

A un banco central que mantiene sus reservas o las incrementa, le dará lo mismo tener $5, $100, $10.000 o $50.000 millones. Porque no los utilizará.

El próximo Gobierno no podrá pagar deuda externa ni servicios de esta deuda hasta que no genere un superávit fiscal genuino que le permita adquirirle a los exportadores parte de las divisas que estos generan con su comercio.

Esta demanda ampliada, a su vez, elevará el precio de la divisa e impulsará mejores precios para nuestras exportaciones, mayor rentabilidad, más demanda de factores de producción no importables, suba de salarios reales y crecimiento genuino, por mayor inversión de utilidades en negocios ahora rentables.

Cualquier otro planteamiento de contabilidad creativa o de manipulación del tipo de cambio es incompatible con la protección al libre comercio, a la propiedad privada y al Estado de derecho, que exige que no haya tributo sin ley. Está implícito en las garantías constitucionales.

Lo que abruma a la opinión pública es que una década o más de ausencia de estado de Derecho ha generado una importante confusión en la ciudadanía.

En las reservas del Banco Central actualmente se contabilizan activos propios del Gobierno nacional, y activos de propiedad de terceros. Como ejemplo pueden mencionarse los encajes de los depósitos en dólares de los bancos comerciales, préstamos internacionales, como lo que llaman “swap chino”, o activos propios del Estado nacional, como pueden ser las divisas compradas con superávit fiscal.

Creer que las reservas del Banco Central deberían usarse para pagar importaciones de empresas comerciales, o para pagar dividendos al exterior de empresas extranjeras, es muy propio de la confusión generada por vivir en una tiranía.

El Gobierno no puede echar mano del dinero de terceros, depositado compulsivamente en el Banco Central. Asimismo, debe cesar en esta conducta ilegal de obligar a los particulares a liquidar sus exportaciones en el plazo y al precio que al Gobierno se le ocurra, ingresándola al Banco Central y pretendiendo luego disponerlas como propias.

Las empresas comerciales, en un estado de Derecho, respetuoso de nuestra constitución vigente, pagan sus importaciones con divisas que adquieren a los exportadores de bienes y servicios o que reciben por sus propias exportaciones. Las empresas extranjeras giran utilidades que obtienen de sus mismas exportaciones o que le adquieren a las empresas que exportan.

Incluso en el supuesto de que a un país no le interese mantener la solidez de su moneda, la no aceptación de su moneda, por parte de los demás países lo vuelve a la realidad y lo obliga a respetar esta máxima.

En un país que respete la independencia de poderes, la legalidad y el estado de derecho, no caben ninguno de estos actos.

Tampoco cabe que se subsidie a empresas ineficientes, que necesitan componentes importados para armar mercaderías caras y de baja calidad, asignándoles parte de esas divisas, de propiedad de los exportadores, a precios subsidiados.

El Gobierno deberá dejar de conculcar los derechos individuales de los ciudadanos, deberá cesar en expropiar a algunos y subsidiar a otros ilegalmente y tendrá que permitir la libre negociación de divisas por parte de sus legítimos dueños, de modo tal que cualquiera que quiera importar bienes o servicios le compre a aquellos que exportan.

Esta enorme masa de exportaciones, sin impuestos confiscatorios ni discriminatorios, aportará muchas más divisas que las que el mercado podría comprar a precios rentables. Lo cual generará la solución al problema de estrangulamiento externo que padecemos.

Por todo esto, queda muy claro que es lo que deberá hacer el próximo Gobierno, del signo que sea, si pretende no reincidir en la tiranía, tal y como la ha ejercido el ejecutivo saliente.

La situación de las reservas del Banco Central de la República Argentina, el estado de derecho y el tipo de cambio.

En los últimos días se han filtrado una serie de comentarios, de diversas fuentes, que reflejan una muy genuina preocupación por el monto líquido de las reservas de divisas  en el BCRA. Preocupa, con razón,  poder determinar que va a recibir el próximo gobierno argentino, que asuma el poder ejecutivo el 10 de diciembre del corriente año.

http://www.lanacion.com.ar/1843960-las-reservas-del-banco-central-cayeron-hoy-268-millones-de-dolares?utm_campaign=Echobox&utm_medium=Echobox&utm_source=Twitter#link_time=1447111626

Al respecto, creo que es oportuno hacer algunas reflexiones,  que nos permitan analizar el problema con claridad.  Como he dicho, la preocupación es muy genuina, si recordamos que la conducción  saliente, en una república, solo ha sido el administrador de esas reservas y no podía ni disponerlas a su antojo, ni dilapidarlas, cosa que evidentemente ha ocurrido.

El nivel de reservas, según opiniones muy autorizadas, refleja un estado de virtual quiebra de la entidad, ya que se han utilizado, incluso, fondos de terceros. Y el remanente carece de liquidez.

En una columna reciente, Miguel Angel Boggiano explica el asunto con claridad meridiana.

http://www.cronista.com/columnistas/Las-reservas-del-Central-estan-en-cero-20151109-0037.html

A efectos de poder atribuir responsabilidades a quienes han llevado a la entidad a tal estado de quiebra resulta de gran interés, determinar estos montos a la brevedad y con precisión.

Pero una vez clarificado este asunto, que es solamente materia de una pericia contable, solo un tema de auditoría; lo que importa y abruma a la mayoría de los ciudadanos es como se gobierna frente a esa situación, y que angustias y privaciones le corresponderán a la ciudadanía, ante esta debacle.

Y es en este sentido que quiero permitirme una cuota de necesario sentido común.

Un banco central puede enfrentar, sencillamente tres situaciones, a saber: perder reservas, mantenerlas, o aumentarlas. Dejemos de lado, por un rato, la primera hipótesis, que es claramente la que se ha venido experimentando en el último año, con la actual administración. Sencillamente porque, como cualquier honesto padre de familia puede darse cuenta, es simplemente insostenible en el largo plazo.

Como dijimos: Plantearse el objetivo de perder reservas en forma crónica es un absurdo, porque como dijera el autor de nuestro poema máximo, “no hay plazo que no se cumpla ni tiento que no se corte”.  Tal política solo puede encontrarse en una administración que abandona el poder vapuleada por el esperable resultado de su propia falta de idoneidad y de honestidad. Entonces deberemos asumir que la futura administración, con un horizonte de 4 años a la vista y posibilidad de otros 4 a posteriori,  tomará al toro por las astas.

Luego, deberemos centrarnos en las otras dos. El próximo presidente no podrá disponer  de las reservas para pagar deuda o intereses, hasta que no logre recomponerlas con fondos de  propiedad del estado. Cosa que solo se logra con superávit fiscal.

Respondamos, entonces,  ahora a la pregunta: ¿Cómo se gobierna con un banco central que mantiene sus reservas o las incrementa? Cuando pensamos en esto tomamos cabal conciencia que el gobierno no necesita utilizar las reservas para su normal funcionamiento. Las reservas de divisas del banco central no son la tesorería del poder ejecutivo.

El gobierno paga gastos corrientes con los pesos que recibe por el cobro de impuestos domésticos. Las reservas de divisas del Banco Central solo se necesitarían disponer para amortizar deuda externa, o para el pago de los intereses de deuda.

A un banco central que mantiene sus reservas o las incrementa, le dará lo mismo tener cinco, cién, diez mil o cincuenta mil millones. Porque no las utilizará.

El próximo gobierno no podrá pagar deuda externa ni servicios de esta deuda, hasta que no genere superávit fiscal genuino que le permita adquirirle a los exportadores, parte de las divisas que estos generan con su comercio. Esta demanda ampliada, a su vez, elevará el precio de la divisa e impulsará mejores precios para nuestras exportaciones, mayor rentabilidad, más demanda de factores de producción no importables, suba de salarios reales y crecimiento genuino, por mayor inversión de utilidades en negocios ahora rentables.

Cualquier otro planteo de contabilidad creativa o de manipulación del tipo de cambio es incompatible con la protección al libre comercio, a la propiedad privada y al estado de derecho, que exige que no haya tributo sin ley. Está implícito en las garantías constitucionales.

Por otra parte, la imposibilidad de pagar deuda o intereses no puede ser mucho más preocupante que la actual, ya que, en los hechos, nuestro país ha caído en cesación de pagos forzosa y sin pactar ni plazos ni posibilidades de refinanciamiento, hace ya mucho tiempo. Para cualquier acreedor, una situación de racionalidad económica y de respeto por la propiedad y los derechos individuales implica una mejora monumental del valor de su acreencia, hoy devaluada por la situación de impago. Nadie exige cobrar lo que sabe que no existe. Y el gobierno entrante podrá sentarse  replantear plazos por el capital e intereses de la deuda.

Lo que abruma a la opinión pública es que una década o más de ausencia de estado de derecho han generado una importante confusión en la ciudadanía.

En las reservas del Banco Central actualmente se contabilizan activos propios del gobierno nacional, y activos de propiedad de terceros. Como ejemplo pueden mencionarse los encajes de los depósitos en dólares de los bancos comerciales, préstamos internacionales, como lo que llaman “Swap chino”, o activos propios del estado nacional, como pueden ser las divisas compradas con superávit fiscal.

Creer que las reservas del Banco Central deberían usarse para pagar importaciones de empresas comerciales, o para pagar dividendos al exterior de empresas extranjeras es muy propio de la confusión generada por vivir en una tiranía.

El gobierno no puede echar mano del dinero de terceros, depositado compulsivamente en el Banco Central. Asimismo, debe cesar en esta conducta ilegal de obligar a los particulares a liquidar sus exportaciones en el plazo y al precio que al gobierno se le ocurra, ingresándola al BCRA y pretendiendo luego disponerlas como propias. Esta disposición es una aberración jurídica inventada por el gobierno nazi de Hitler y luego copiada por regímenes de facto de similar signo. Y es incompatible con el estado de derecho.

Las empresas comerciales, en un estado de derecho, respetuoso de  nuestra constitución vigente, pagan sus importaciones con divisas que adquieren a los exportadores de bienes y servicios o que reciben por sus propias exportaciones. Las empresas extranjeras giran utilidades que obtienen de sus mismas exportaciones o que le adquieren a las empresas que exportan. Este mecanismo, que es claramente conocido por cualquier  persona honesta que haya aprobado un curso elemental de economía, y que fuera descubierto hacen ya más de 250 años, es válido para un sistema de patrón oro, o de tipo de cambio fijo, pero también es absolutamente válido para un país que no pueda emitir divisas y que pretenda mantener el poder adquisitivo de su moneda local.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mecanismo_de_flujo_especie-dinero

Incluso en el supuesto de que a un país no le interese mantener la solidez de su moneda, la no aceptación de su moneda, por parte de los demás países lo vuelve a la realidad y lo obliga a respetar esta máxima.

Es decir que, en un país que respete la independencia de poderes, la legalidad y el estado de derecho, no cabe que se le confisque a los exportadores una parte de su riqueza obligándolos a vender las divisas que obtienen por su comercio, a precio vil y en plazo perentorio a un Banco Central que luego les negará la posibilidad de recomprar divisas para pagar importaciones o girar utilidades a sus accionistas extranjeros.

Tampoco cabe que se subsidie a empresas ineficientes, que necesitan componentes importados para armar mercaderías caras y de baja calidad, asignándoles parte de esas divisas, de propiedad de los exportadores, a precios subsidiados.

El gobierno deberá dejar de conculcar los derechos individuales de los ciudadanos, deberá cesar en expropiar a algunos y subsidiar a otros ilegalmente y tendrá que permitir la libre negociación de divisas por parte de sus legítimos dueños, de modo tal que cualquiera que quiera importar bienes o servicios le compre a aquellos que exportan.

Queda claro que el precio de la divisa no podrá trepar demasiado y más bien caerá, cuando se  garanticen estos derechos, ya que actualmente hay una porción muy importante de las exportaciones que se liquidan a valores disparatadamente bajos, que no llegan ni al 50 % del precio al cual el estado le vende dólares a los asalariados que quieren protegerse de la inflación y ahorrar. O a los turistas que quieren ejercer su derecho constitucional de entrar o salir del país a su arbitrio.

Esta enorme masa de exportaciones, sin impuestos confiscatorios ni discriminatorios, aportará muchas más divisas que las que el mercado podría comprar a precios rentables. Lo cual generará la solución al problema de estrangulamiento externo que padecemos.

Obsérvese que no estoy discutiendo decisiones políticas. Un gobierno que pretendiera llevar adelante otro tipo de programa, en democracia republicana y respetando la constitución, debería ir al congreso y discutir derechos de exportación y subsidios a importadores, y pagar el costo político que esto implica. La experiencia del gobierno que está abandonando el poder en estos días, con su absurda “Resolución 125” parece haber dejado una lección que pocos políticos intentarían replicar.

Y la necesidad de renovar los mandatos de parte de los legisladores en el congreso, cada dos años, hace imposible pensar en estos mecanismos antijurídicos, si se pretende acceder al poder y mantenerse en el ejercicio de este, sin violentar el orden jurídico mediante el fraude, las candidaturas testimoniales, el avasallamiento de la prensa libre, y la reducción del congreso de la nación al papel de una mera escribanía de gobierno.

Por todo esto, queda muy claro que es lo que deberá hacer el próximo gobierno, del signo que sea, si pretende no reincidir en la tiranía, tal y como la ha ejercido el ejecutivo saliente.

Angus Stewart Deaton: Premio Nobel de Economía 2015

Publicado el 14/10/15:

 

El premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas, en memoria de Alfred Nobel, instituído en 1968 y entregado anualmente, le ha sido conferido este año a Angus S. Deaton.

 

 

Economista escocés, nacido en Edimburgo en 1945, que trabaja e investiga en EE,UU desde 1983, en la Universidad de Princeton, donde ocupa la cátedra Dwight D. Eisenhower de economía y asuntos internacionales de la Escuela Woodrow Wilson de políticas públicas y relaciones internacionales, en el departamento de economía de dicha universidad.

Deaton se formó en la Universidad de Cambridge, en la que obtuvo su título de grado, su maestría y su doctorado, este último con una tesis sobre: “Modelos de demanda de los consumidores y su aplicación en el Reino Unido”, (uk.bl.ethos.453353 ).

Ha dictado cátedras en Inglaterra,  tanto en la Universidad de Cambridge, como en la de Bristol.

Un detalle actualizado de su perfil profesional, títulos, posiciones académicas, premios recibidos y publicaciones puede encontrase aquí:

http://scholar.princeton.edu/sites/default/files/deaton/files/deaton_cv_nov14_updated.pdf

Su tema de estudio ha sido específicamente el intento de comprender las razones que dan persistencia a la pobreza, las causas del desarrollo, de las desigualdades y de las dificultades para eliminarlas,  la forma de medir todas estas variables y su relación con la calidad de vida de las personas.

El estudio de las conductas de consumo y su aporte a la comprensión de los problemas de pobreza y del bienestar, quizás sean el más acertado resúmen del proyecto de investigación que ha desarrollado a lo largo de toda su vida. Lo que él define como el estudio de la “salud, el bienestar y el desarrollo económico”.

Asimismo se ha manifestado muy claramente en temas de enorme actualidad como pueden ser la discriminación de género en las posibilidades de desarrollo individual, en los países menos evolucionados.

Un detalle de sus más recientes publicaciones académicas puede encontrarse aquí:

http://scholar.princeton.edu/deaton/publications?page=3

Muy reconocido por el rigor de sus trabajos econométricos, fue distinguido en 1978 con la medalla Frisch de la Sociedad Econométria Internacional, en su primera edición.

En sus investigaciones persigue como fin lograr una determinación algo más objetiva y cuantificable de algo que es estrictamente subjetivo, es decir: que se entiende por riqueza y bienestar.

Para ello, Deaton ha desarrollado una metodología aplicable a muchos casos diferentes.

Se percibirá claramente la dificultad del tema, al considerar que estas son cuestiones que cada individuo busca lograr o incrementar, de acuerdo a sus preferencias individuales, mediante la obtención de bienes, servicios, educación formal, salud, conocimientos teóricos o prácticos, reconocimiento personal o tantas otros medios infinitamente diversos.

Es claro que estas cuestiones están determinadas, para cada persona, según valoraciones estrictamente personales, definitivamente subjetivas.

La expectativa de vida, los niveles formales de educación alcanzados, el consumo de calorías, son para Deaton indicios mucho más ciertos de mayores niveles de bienestar y desarrollo que las cifras de ingresos monetarios, aún corregidos a paridad de poder adquisitivo, por índices monetarios que serán, necesariamente, siempre caprichosos.

El autor galardonado ha intentado ver mucho más allá, ubicando las causas del desarrollo económico, la prosperidad, y la mejora de los sectores menos favorecidos en sus fundamentos institucionales, políticos, y en su contexto histórico.

Probablemente su mayor mérito sea haber avanzado muchísimo, en la revalorización del enfoque metodológico que pone el eje en las valoraciones del individuo, más que en la agregación de datos que siempre hacen perder el detalle, y que no permiten ver que ha sido lo que moviliza a las concretas personas, que actúan en el universo de decisiones económicas.

Su análisis del comportamiento dinámico del consumo de los individuos, bajo restricciones de liquidez y diferencias culturales, así como el comportamiento individual, a lo largo del tiempo, aportando soluciones a los problemas de los agregados,  es reconocido por el comité que lo premia.

Se destaca la importancia de haber estudiado las diferentes preferencias de los individuos demandantes, así como la consideración de que las conductas de los demandantes surgen a partir de la maximización del bienestar de individuos racionales.

Entre los fundamentos para su distinción, se mencionan asimismo, que ha dirigido aspectos de gran importancia práctica, que han guiado el diseño de políticas públicas adecuadas en países en desarrollo y desarrollados.

Se destaca también su aporte a la metodología de cómo medir el consumo y la pobreza en los países menos desarrollados, y comprender las causas del bienestar creciente de la humanidad.

Es muy destacado que haya sido distinguido en forma individual, algo que el comité del premio no realiza con tanta habitualidad.

Algunas de sus ideas pueden leerse en este trabajo suyo:

http://www.princeton.edu/rpds/papers/pdfs/deaton_povertymeasured.pdf

 

Deaton ha realizado extensos trabajos de campo, tendientes a la medición de la pobreza y las diferencias en el bienestar de sociedades con una marcada diversidad cultural, como las de Sudamérica, la India  y Sudáfrica, algunos con la colaboración de su esposa, Anne Case, quién es, asimismo una reconocida académica.

 

 

Angus S. Deaton y Anne Case, en Princeton

 

Juntos han llevado a cabo investigaciones referidas al estado de salud de las  personas, en relación a sus niveles socio-económicos, educación ocupaciones, niveles de ingreso y sexo.

http://www.nber.org/papers/w9821.pdf

También han estudiado, como aproximación a los niveles de bienestar de distintas poblaciones, la correlación con tasas de suicidio y edad.

http://www.nber.org/papers/w21279

Y los efectos de grandes pagos de pensiones a personas retiradas en Sudáfrica, no vinculadas con aportes previos como trabajadores activos, y sus efectos en la redistribución, el ahorro y los ingresos de otros sectores.

http://www.law-economics.cn/book/440.pdf

 

Una muy buena aproximación al pensamiento del economista premiado y a las conclusiones de sus investigaciones, puede encontrarse, en términos más sencillos, en una de sus más recientes obras, cuya reseña puede encontrarse aquí:

https://www.timeshighereducation.com/books/the-great-escape-health-wealth-and-the-origins-of-inequality-by-angus-deaton/2008469.article

En la misma hace una analogía, basada en una muy conocida película, sobre escapar desde una sociedad sin libertad ni posibilidades de progreso, donde la muerte temprana y la indigencia son la regla, hacia una sociedad desarrollada,

En un muy motivante capítulo inicial, el autor hace una breve reseña de su familia y de cómo su padre, nacido en una pequeña localidad de mineros, al sur de Yorkshire, y mediante un arduo y sacrificado esfuerzo, logró llegar a la universidad y darle a su familia posibilidades impensables para cualquier minero que hubiera vivido en sus circunstancias. Ese “Gran Escape” de la pobreza y la falta de medios ha sido su móvil para estudiar estas cuestiones tan importantes para el desarrollo de las personas menos favorecidas.

Aquí puede verse una presentación de ese trabajo,  realizada por él mismo:

https://www.youtube.com/watch?v=jSuP0BGQ580

Más reseñas sobre esta obra pueden encontrarse aquí:

http://scholar.princeton.edu/deaton/great-escape-reviews

Una de sus posiciones más controversiales es la que se refiere a la ayuda internacional hacia los países menos desarrollados, los efectos reales, no deseados de las remesas monetarias y de los programas de ayuda a esos países: Deaton ha afirmado que la ayuda externa está provocando más daño que beneficios y está impidiéndole a esos países entrar en la senda de crecimiento que necesitan. Que hay una correlación negativa entre el crecimiento y los montos que los países reciben, en proporción de su PBI: Aquellos que más reciben, crecen menos. Y denuncia que los mecanismos de distribución de esas ayudas suelen estar más en función de lo políticos que producen las crisis humanitarias y los genocidios, que en interés de quienes deben ser sus receptores. También describe como, los mecanismos de clientelismo político, ayudan a que los políticos consigan más ayuda externa que los siga apuntalando en sus posiciones de poder y actúa como un incentivo a la generación de más pobreza y más clientelismo.

http://oxfamblogs.org/fp2p/angus-deaton-makes-the-case-against-aid-and-you-get-to-vote/

Describe muy acertadamente que, en los países menos desarrollados, los gobiernos no se interesan por la suerte de los gobernados y que la relación entre los intereses de estos y de quienes fijan las reglas es muy débil.

La debilidad institucional abre la puerta a regímenes que se caracterizan por ser extractivos, es decir solo buscan depredar los recursos naturales y apoderarse de parte de esas rentas.

Asimismo insiste en que los países desarrollados y las sociedades más afortunadas tienen una obligación moral de impulsar a estas otras sociedades fallidas o menos exitosas, transfiriéndoles conocimientos y estructuras institucionales, algo en lo que el colonialismo ha demostrado que falló notoriamente.

http://blogs.lse.ac.uk/politicsandpolicy/five-minutes-with-angus-deaton-part-2/

Afirma que garantizar los derechos individuales y la democracia constituyen una condición necesaria, pero no suficiente para lograr el desarrollo y la prosperidad generalizada.

http://scholar.princeton.edu/sites/default/files/deaton/files/deaton_on_tyrannical_experts_and_exper_tyrants_rae_2015.pdf

El Dr Deaton ha sido distinguido con doctorados  “Honoris Causa” por las universidades de Chipre, Edimburgo, Saint Andrews, el University College de Londres y Tor Vergata de Roma.

Ha sido editor del “Review of Economic Studies”, del “Econometric Society Monographs”, de “Econometrica”, del “Pakistan Development Review”, y del “World Bank Research Observer”.

 

Chile, ¿retroceso institucional?

Guillermo Covernton y José Francisco García.

 

https://www.youtube.com/watch?v=h5ntdssDfYQ

La caída del precio del petroleo, y sus consecuencias:

La evolución de los precios del petróleo se ha convertido, en los últimos meses, en un tema que atrae la atención permanente de los medios de prensa. Es que, en promedio, el precio actual del crudo es levemente algo más de la mitad de lo que cotizaba hacen apenas meses.

Varias veces por semana encontramos artículos en los que se analizan sus causas y consecuencias y también, desde luego, las opiniones de expertos de todo tipo.

Lo interesante del caso es ver como las doctrinas económicas equivocadas, de los últimos 80 o 100 años, se han enraizado de tal modo en la opinión pública, que casi cualquier hipótesis puede ser dada por aceptable y casi cualquier interpretación puede generar dudas.

Estas reflexiones se me han presentado, a raíz de un reciente artículo de Moisés Naím, publicado en El País, de España: http://elpais.com/elpais/2015/01/02/opinion/1420219111_960203.html

En el mismo se hacen algunas reflexiones acertadas, otras son sencillamente opiniones y otras son hipótesis que, probablemente, con el paso de los meses, se revelarán como muy aventuradas y sin fundamento.

Se afirma, acertadamente;  que la crisis del petróleo de los años ´70 provocó cambios geopolíticos muy importantes, y que esta situación de precios actuales podría ser igualmente influyente.

Sin ánimo de polemizar con tan distinguido y reconocido analista, me atrevería a puntualizar que, como economistas profesionales tenemos la obligación de esclarecer a la opinión pública. Y de diferenciar lo diferente.

La primera diferenciación que creo pertinente destacar, es que la suba del precio del petróleo, durante los años ´70s se debió a una reducción programada de la producción, con motivos especulativos, programada por un “cartel” de exportadores. Los llamados “países de la OPEP” pretendieron hacer abuso de posición dominante en un mercado, actuando coordinadamente en detrimento de los consumidores. En cambio, la actual caída del precio del mismo commodity, parece deberse sencillamente a la maduración de una gran cantidad de proyectos de inversión, en general privados, y a la aplicación de nuevas tecnologías de producción, que abaratan los costos de explotación.

Parece haber un acuerdo importante en que las tecnologías que permiten explotar hidrocarburos alojados en rocas de esquisto, es decir, lo que se conoce como “shale gas” o también “shale oil”, ha logrado poner en producción grandes yacimientos que anteriormente, al no ser extraíbles, o solo a costos muy altos, hacían imposible su explotación económica. Y estaban preservados como reserva estratégica, para casos extremos, como pueden ser conflictos bélicos.

Hecha esta primera diferenciación, deberíamos luego analizar  si es correcto afirmar que algunos países saldrían beneficiados, (por ejemplo los grandes consumidores, que producen poco), y otros tantos saldrían perjudicados, (los grandes productores cuyo consumo es marginal, respecto a su volumen de producción, y por ende son grandes exportadores netos). O si, contrariamente, se puede afirmar que los beneficios serán para “todos”.

Hay una tentación muy grande en afirmar que pueda haber aquí una verdadera confabulación de ciertas naciones, (USA, Gran Bretaña, Holanda, Noruega), desarrolladas y de economías más maduras, en contra de otras tantas, (Venezuela, Irán, Rusia y los Países Árabes), para “dominarlas”…

Voy a tratar de analizar todo esto, al margen de las pasiones y con cierto grado de criterio científico, para tratar de sacar algunas conclusiones.

Si algunos salieran ganando y otros salieran perdiendo, podríamos decir que el fenómeno es neutral y va a ser valorado o condenado, de acuerdo a la posición particular de cada uno. Si esto trajera progreso y bienestar para todos, podríamos decir que es una conquista del progreso humano.

Por ello creo que es importante analizarlo desde la más elemental teoría económica, que en este caso, nos haría tomar conciencia de que el fenómeno es definitivamente beneficioso para “todo” el mundo. Y cuando digo “todo” el mundo me refiero para cualquier ciudadano del mundo que apele a la resolución de sus problemas desde la racionalidad económica y el respeto por sus semejantes. Es decir, “para todas las personas de buena voluntad”.

Volvamos  a las fuentes. Digamos, al dominio de “Economía 101”, es decir, los principios esenciales que se deben enseñar en el primer curso del primer año de una carrera de grado, en cualquier universidad.

Los bienes son aquellos entes materiales o incorpóreos que nos permiten satisfacer nuestras necesidades. Si disponemos de menos cantidad de las que precisamos, adquieren valor. Sino, son libres, es decir gratuitos, como el aire que respiramos, en la mayoría de los casos.

La posibilidad de disponer ahora de mayores cantidades de petróleo, que antes eran inaccesibles, a costos menores que sus precios de venta es el producto del avance tecnológico. Una forma de capital que se llama conocimiento científico o técnico nos pone entre manos algo que antes no existía. Eso es tan positivo como el aumento de los rendimientos de la agricultura, por el mejor dominio de prácticas agronómicas, o por la adecuación de cada especie o variedad a cada ecosistema.

Definitivamente, somos todos más ricos: Ahora sabemos hacer cosas que antes no conocíamos. Necesitaremos menos medios monetarios o enajenar menos cantidades de otros bienes, para conseguir la misma cantidad de energía que demandábamos antes.

¿No habrán ganadores y perdedores? La sana economía nos debe enseñar que el principal problema del ser humano es la asignación de los recursos. No la escasez de los recursos, como tantas veces, equivocadamente, han afirmado algunos que pasan por expertos.

Para un médico, el problema es mejorar la calidad y duración de la vida de sus pacientes. No la muerte. Porque sobre lo primero puede tomar decisiones conducentes. Sobre lo segundo, nada puede hacer. La muerte siempre estará presente. Nunca será eliminada ni vencida. Del mismo modo, para un aerodinamista, el problema no es la ley de la gravedad, que es imposible de neutralizar. Sino, como hacer para que vuelen las naves más pesadas que el aire.

Para el economista, la escasez no es el problema. En todo caso, un ingeniero que consiga obtener el mismo compuesto químico a partir de extraerlo de algún recurso sobre abundante y a bajo costo, hace mucho más por disminuir la escasez que un economista. Y si por alguna cuestión o descubrimiento, el petroleo se pudiera obtener, por hallazgos o por síntesis química, en cantidades mayores que las requeridas, podría pasar  a ser un “bien libre”, eventualmente, y conseguirse gratuitamente, como el agua potable en algunas regiones.

Para el economista, el problema es la asignación. Es como determinar cuanto, de ciertos insumos, debemos afectar a que tipo de producciones. Que dosis de capital conviene aplicar a cada sistema de producción. Que sistemas de producción alternativos elegir, entre los más capital intensivos y de más alta productividad, o los menos productivos, pero que afectan menos recursos a invertir, muchas veces escasos.

La caída del precio del petróleo, sin dudas generará que ciertas inversiones sean reasignadas. ¡Esa es la magia del capitalismo liberal! Que los empresarios ganan o pierdan en tanto y en cuanto aciertan en sus asignaciones de factores o se equivocan. No sabemos si el petróleo seguirá bajando o se estabilizará. Los proyectos de inversión seleccionados, para prosperidad o bancarrota de quienes los encaren a sus propios riesgos, serán los que lo determinen. Eso en un marco de economías de mercado, propiedad privada y cumplimiento de contratos. Que es el marco que impera en los países que han expandido sus producciones a partir de la implementación de estos sistemas avanzados de explotación de hidrocarburos, que antes no existían.

Como podemos ver, y si persistimos en tratar de determinar si los ganadores generarán perdedores o si todos ganaremos, es clave entender que la economía de mercado, con libre comercio y respeto por la propiedad y los contratos, no es un juego de suma cero. Se descubren sistemas y alternativas productivas. Que luego son adoptadas e imitadas, o en el peor de los casos, nos obligan a migrar a otras actividades, como empresarios que somos y a asignar de forma diferente nuestros recursos.

Es decir: Para todas aquellas personas que pretendan vivir en sistemas republicanos, con respeto por la propiedad privada y democracia, con respeto por el disenso, las minorías y los derechos individuales inherentes a la persona humana, estas son todas buenas noticias. A diferencia de lo que ocurría con la crisis del petróleo de los años ´70s.

Por supuesto: Si Ud. es un Yihadista de ISIS, que se financia robando el producto de los yacimientos desarrollados  y refinerías construídas con capitales ajenos, la baja del precio del petróleo va a ser una tragedia. Si Ud. es un dictador caribeño que se financia manejando como un títere a una dictadura de un país vecino, al que le ha impuesto su gobernante, para explotar sus ingentes reservas de petróleo en beneficio propio, mejor es que busque otro socio. Aunque ese socio haya sido su peor enemigo, mientras sea rico y próspero. Si Ud. es un dictador que al estilo de Saddam Husein, pretende invadir países vecinos y apoderarse de recursos naturales, está perdido.

El progreso tecnológico, el desarrollo de los sistemas avanzados de producción de alta tecnología, agrandan las brechas institucionales: Los países que tienen una gran riqueza institucional, acaparan inversiones y tecnología. Nadie invierte para que lo confisque un fundamentalista o un comunista. Pero, en cambio, los países cuya miseria y paupérrimo desarrollo institucional los hace inelegibles para la aplicación de estas tecnologías, tienen dos posibilidades: O cambian, o verán alejarse, cada vez más, a los capitales y tecnologías que les permitirían parecerse en el largo plazo y con trabajo, a los más prósperos y avanzados del mundo.

El progreso, la cultura, el avance tecnológico, y en resumen, los frutos del capitalismo obligan a dedicarnos a la paz, el trabajo esforzado y el estudio dedicado. Los tiranos, los demagogos, los impulsores del hipócrita estado de “bienestar”, que solo empobrece, los fundamentalistas y xenófobos, no tienen cabida en una sociedad que apoya sus cimientos en la colaboración social libre y voluntaria, con respeto por los contratos y por la propiedad privada de los medios de producción y de sus ganancias. Y de los sistemas de precios que generan los procesos de mercado.

En ese sentido, creo que la evolución del mercado del petróleo es una buena noticia para todas las personas de buena voluntad. Que por esa misma evolución, están siendo más ricas día a día. Aunque, en el camino, algunos tengan que redefinir sus planes de negocio, enhorabuena. Para mejorar la asignación de los siempre escasos bienes económicos.

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