GUILLERMO LUIS COVERNTON

Propuestas de estudio del Dr. Guillermo Luis Covernton: Economía – Políticas Públicas – Libertad – Humanismo Cristiano

Archivar para el mes “noviembre, 2012”

Entrevista del diario “La Capital de Rosario”:

Versión completa de la entrevista que nos realizara el 11/9/2012, el periodista Sebastián Ortega, para el diario rosarino. Algunas de estas consideraciones fueron luego publicadas, extractadas de ellas en un artículo en donde se acompañaron otras opiniones, el 4/11/2012 en

http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2012/11/edicion_1460/contenidos/noticia_5191.html

1 – ¿Qué diagnóstico se hace desde la Escuela de Economía Austríaca de la crisis financiera internacional?

La EAE es, en realidad, una corriente de pensamiento que reconoce diferentes etapas. Nosotros preferiríamos referirnos, en principio, a los puntos de vista de los autores fundacionales de esta tradición del pensamiento económico. Por dos razones: En primer lugar, porque estos autores son los que más nos han atraído, y sobre los que más hemos podido profundizar. Y en segundo lugar por una cuestión de buen gusto: Resultaría imposible e imprudente pretender conocer lo que opinan actualmente cada uno de los que académicos que podríamos caracterizar como “austríacos”, ya que esta tradición del pensamiento se ha difundido mucho, especialmente, en los últimos 10 años.

 Hecha esta salvedad, se podría decir que lo que estos autores plantearon, puede aplicarse a la presente crisis. Y entonces se podría describir a la actual, como una situación típica de expansión del crédito. Cuando decimos “crédito”, nos referimos no solamente a las operaciones de préstamos que conceden las entidades financieras, en particular, sino también, y en general, a la expansión de los medios de pago fiduciarios, es decir de todos aquellos medios que los agentes económicos individuales utilizan diariamente para pagar operaciones comerciales. Esto es así, porque, en la tradición austríaca, el dinero fiduciario, (es decir, el papel moneda inconvertible), es considerado un instrumento de crédito, tal como lo es cualquier papel de comercio susceptible de una sesión de créditos.

¿Por qué es crítica y perjudicial la expansión del crédito y de los medios de pago? ¿Qué volumen de crédito, y de dinero es el adecuado y a que se le puede llamar “expansión”?.

El enfoque austriaco asume al dinero como una herramienta facilitadora de los intercambios que diariamente necesitamos hacer los individuos, a raíz de las ventajas que se derivan de la división del trabajo. Lo que los clásicos llamaban “La ley de asociación de Ricardo”.

Dado que si nos especializamos e intercambiamos, el producto total de nuestros esfuerzos asociados es mayor, naturalmente buscamos un elemento que haga las veces de “facilitador” de los intercambios: Y a este elemento, oro, plata, dólar, o peso, lo recibimos ahora, aunque no es lo que queremos en realidad, para intercambiarlo en el futuro por aquello que estamos buscando o queriendo adquirir. Así el dinero asume la función de reserva de valor. Es lo mismo guardar transitoriamente monedas de oro en un banco, hasta que queramos utilizarlas, que recibir, en su lugar, un papel convertible, o un cheque, o un papel inconvertible, al que el gobierno le otorga una garantía de que puede utilizarse para cancelar ciertos compromisos, (por ejemplo, para pagar impuestos). En la medida en que este medio de pago siga siendo aceptado, será lo mismo. Y en la medida que nosotros creamos esto, lo recibiremos.

Este es el origen del dinero. Y mientras se respete su esencia, el dinero tendrá valor. Históricamente, el dinero siempre fue escaso. Y difícil de trasladar. Y caro de guardar. En su lugar, se generaron todos estos otros medios de pago que conocemos hoy.

Pero, como surge de este razonamiento, la cantidad “adecuada”, es la que los agentes económicos necesitan. Es decir que la posición austriaca sostendría que la cantidad de dinero “correcta”, es decir la que haría que el dinero conserve su valor y no genere distorsiones, debe ser regulada naturalmente por la oferta y demanda de dinero. Del mismo modo que la cantidad de automóviles compatibles con el precio actual, es la que surgiría de una coincidencia entre oferta y demanda. Si ofrecemos más bajarán de precio.

Y para el caso del dinero, cuando este se expande en demasía, tiende a perder valor. Y  los precios de los bienes, en consecuencia aumentarán. Hará falta más dinero para comprar lo mismo.

En la medida que los gobiernos pretenden adquirir más crédito, por la vía de expandir los medios de pago, ya sean billetes, o depósitos bancarios o todo junto, se producirán distorsiones de precios peligrosas. Y esto ocurre cuando el emisor de dinero, (Banco Central, en nuestro caso), o los generadores de crédito, (Bancos comerciales y entidades financieras), atienden a objetivos diferentes que los que son de la esencia de su sano funcionamiento: En vez de proveer de medios de pago a los agentes económicos, ceden a las presiones del gobierno y lo financian con dinero o crédito que no solo no es requerido por la economía productiva, sino que persigue el único objetivo de cubrir el déficit fiscal.

Una de las peores consecuencias de esta distorsión es la que se refleja en las tasas de interés. Las tasas de interés reflejarían, en ausencia de distorsiones inflacionarias, el precio que los ahorristas desean cobrarnos para facilitarnos sus ahorros. Si este es alto, no se puede o no es rentable encarar negocios de largo plazo. Si este es bajo, los negocios de largo plazo son más rentables. Los empresarios buscan permanentemente desarrollar negocios a largo plazo, porque este tipo de sistemas de producción son más productivos y tienen costos más bajos. El límite a esto es la capacidad de ahorro de la sociedad que los financia. Esto hace que en Japón, haya una utilización más intensiva de ciertos bienes de capital. Y en Vietnam, se utilicen sistemas de producción más intensivos en mano de obra: No hay ahorro suficiente.

En este marco, la suba de precios de ciertos bienes, como por ejemplo inmuebles, en vez de reflejar una corrida inflacionaria, la enmascara dando a entender que hay una creciente prosperidad que incrementa la demanda de estos bienes. Todos construyen y buscan y obtienen créditos para comprarlos. Porque la suba de precios licuará los intereses que se deben pagar.

La realidad, en cambio, refleja que los precios suben aunque la demanda no haya crecido tanto. Luego, cuando por cualquier motivo se frene la expansión y apenas algunos empiecen a dudar de la sostenibilidad de esta situación, la realidad se hará presente. Y veremos que hay demasiada oferta y no existen medios de pago genuinos para adquirirlos, porque no hay suficientes ahorros para financiar a tanto consumo en el presente.

2 – ¿Cuáles fueron las predicciones de la Escuela de Economía Austríaca respecto a esta crisis? ¿Por qué no fueron tenidas en cuenta?

Los autores de esta corriente de ideas han afirmado siempre que la aceleración del ritmo de capitalización de una sociedad, no debe ser forzada por la concesión de préstamos otorgados por agentes del gobierno, bancos oficiales, u oficinas gubernamentales. En caso de incurrirse en estas conductas, como las que dieron origen a la proliferación de las operaciones de hipotecas “sub-prime”, que son, a nuestro juicio, adecuadamente sindicadas como responsables de la crisis, se producirá una distorsión de precios grave.

Las tasas de interés harán pensar a los empresarios que se pueden emprender proyectos de inversión en mayor medida de lo que lo permitirían los ahorros existentes. Y para peor, los precios de muchos bienes aumentarán, por exceso de esta demanda artificialmente inflada, dando la errónea idea de que es conveniente aumentar la producción de bienes que luego no serán consumidos.

Se acumulan stocks, se inmovilizan ahorros y no se consigue mercado. Luego sobrevienen las quiebras generalizadas.

Es suicida involucrar al gobierno en el negocio de financiar la compra de viviendas por encima de lo que los ahorros genuinos de los agentes económicos pueden lograr.

3 – ¿Qué relación existe entre esta y la anterior crisis de las puntocom? ¿De qué manera las recetas aplicadas en aquel momento promovieron una nueva crisis?

De alguna manera, la interpretación que se hace es que el crecimiento del sector de las empresas que promovían negocios por Internet, fue también impulsado equivocadamente por los bancos y agentes financieros, que podían prestar unos excedentes de dinero que solo eran inyectados por las necesidades de financiamiento de un gobierno deficitario.

4 – ¿Qué pronósticos hacen a futuro y cuáles creen que deberían ser las medidas a aplicarse para salir de la crisis?

Los pronósticos no son algo ni sencillo ni prudente de hacer, cundo nos encontramos en escenarios de tanta complejidad. Esto lo afirmamos enfáticamente: No es serio pronosticar. Quien crea que sabe lo que va a ocurrir, y especialmente cuando, no pronosticaría: Tomaría posición en ciertos mercados, esperando hacerse rico con sus aciertos.

Si podemos hacer recomendaciones, que darán resultado más rápido o más lentamente dependiendo de la energía con que se apliquen y de la confianza que susciten.

Debe cesar el manejo monetario y crediticio orientado a la satisfacción de objetivos del gobierno. En todo el mundo. Las políticas monetaria y financiera deben excluyentemente orientarse a proveer a los agentes económicos individuales de medios de pago de valor estable y confiables.

Las tasas de interés no pueden estar influidas por estas políticas, sino que deben reflejar la capacidad de ahorro de la sociedad.

¿Cómo logra esto, en un mundo en donde nadie puede obligar a otros países a actuar como lo proponemos?

Por medio de mecanismos de mercado: Competencia. Incluso en el mercado monetario y financiero. Un país que proporcione dinero estable y abra sus mercados crediticios a la competencia internacional, puede encabezar una espiral de prosperidad.

Incluso un país tan pequeño como el nuestro. Debe eliminarse el curso forzoso del dinero. Debe permitirse la utilización de divisas de otros países. Esto obligará a los Bancos emisores a orientar su política monetaria y crediticia a la estabilidad.

Cuando hagamos esto, los países con dinero inflacionario, van a preferir nuestro dinero. Y los ahorristas de otros países, ante el riesgo de verse confiscados por la inflación, van a preferir invertir aquí. Nuestros vecinos van a tener que, necesariamente imitarnos, para no ver devaluadas sus divisas o fugado su ahorro. Y todos los países van a querer comerciar y relacionarse con los países que sigan esta senda.

Es lo que ha hecho Suiza en el último siglo. Lo que la mantuvo al margen de las dos conflagraciones mundiales más catastróficas que vivió la humanidad.

Eliminando el curso forzoso. Promoviendo la competencia de divisas. Impulsando y protegiendo el ahorro y la propiedad privada. Respetando los contratos y forzando su cumplimiento. Permitiéndole a la gente comerciar libremente y explotar sus ventajas comparativas. Este es el camino a la prosperidad, la felicidad y la paz.

Navegador de artículos